Planificación · Eclipse total 2026
Casi todo lo que se ha escrito sobre el eclipse total del 12 de agosto de 2026 gira alrededor de una sola pregunta: ¿estoy dentro de la franja de totalidad? Es la pregunta fácil. La difícil, la que decide si vuelves a casa con la corona solar o con la fotografía de una montaña oscura, es otra: ¿tengo despejados los últimos grados de cielo hacia el oeste?
Porque España está al final de la trayectoria de la sombra, y aquí la totalidad no ocurre con el Sol arriba: ocurre con el Sol cayendo hacia el horizonte.
Yo lo voy a fotografiar desde lo alto del Castillo templario de Miravet, en la Ribera d’Ebre (Tarragona), sobre el meandro del Ebro. No desde el Montsec, no desde un mirador cómodo con aparcamiento. Desde arriba del castillo. Y la razón es exactamente esa: el horizonte.

El eclipse se juega en los últimos grados sobre el horizonte
Los datos publicados por el IGN dan una idea clara de la geometría. La franja de totalidad, de unos 290 kilómetros de anchura, entra por Galicia y sale al Mediterráneo por Baleares, cruzando la Península de oeste a este. La sombra recorre el país en un puñado de minutos: entre las 20:26 y las 20:34, hora peninsular, de Galicia a Baleares. En A Coruña, que es de las primeras en entrar, el eclipse empieza a las 19:31, el máximo llega a las 20:28 y termina a las 21:22, con 76 segundos de totalidad y el Sol a 12 grados de altura.
Doce grados en el extremo noroeste. Cuanto más al este avanzas, más tarde llega la sombra y más ha bajado el Sol. En el sector oriental de la franja, la totalidad ocurre con el disco solar prácticamente rozando el horizonte. Y ahí es donde el paisaje deja de ser un elemento estético para convertirse en un obstáculo físico.
Doce grados de altura, para que te hagas una idea práctica, es el ángulo que ocupa una sierra de 400 metros vista desde unos 2 kilómetros. Cuando bajamos a tres o cuatro grados, cualquier loma, cualquier hilera de chopos, cualquier nave industrial en la lejanía se come el evento. Es la primera vez que un eclipse solar total es visible desde la España peninsular desde 1905 y no habrá segunda oportunidad de encuadre: la totalidad dura lo que dura y no se repite a los cinco minutos.

Por qué subo a la terraza del castillo y no me quedo junto al río
Miravet es uno de esos sitios donde el paisaje ya trabaja a tu favor: el pueblo colgado sobre el Ebro, el paso de barca, y arriba del todo la fortaleza templaria dominando el meandro. Pero el pueblo está encajonado. Desde el nivel del río o desde las calles bajas, el relieve del entorno se levanta lo suficiente como para tapar precisamente la zona de cielo donde va a estar el Sol a esa hora. Puedes tener la totalidad matemáticamente sobre tu cabeza y no ver nada.
Subir a la terraza del castillo resuelve el problema por la vía más simple que existe en astrofotografía de paisaje: ganar altura. Desde lo alto, el horizonte oeste se despeja y el Sol tiene sitio para caer. Además, la altura te regala algo que desde abajo no tienes: la posibilidad de ver llegar la sombra. Con el Sol tan bajo, la umbra recorre el terreno casi lateralmente, y desde un promontorio con kilómetros de visión se percibe cómo el paisaje se apaga por un lado antes que por el otro. Es de las cosas más impresionantes de un eclipse y la mayoría de la gente se la pierde por estar a ras de suelo.
Miravet · 12 de agosto de 2026
Veintiséis minutos entre el final de la totalidad y la puesta: estamos fotografiando el eclipse prácticamente dentro de la puesta de sol. Y ese acimut de 286° es justo la porción de cielo que el relieve tapa desde las cotas bajas del pueblo. No es una preferencia estética; son 286 grados y cuatro de altura.
Lo que no cuentan los tutoriales: la subida al castillo es empinada y empedrada, y con el trípode al hombro y calor de agosto se hace más larga de lo que parece en el mapa. El espacio arriba es finito y no es un descampado donde plantar diez trípodes en línea. Y la bajada, en plena noche, se hace ya con frontal. Todo eso hay que meterlo en la planificación igual que metes la focal.
Cómo comprobar tu horizonte antes de reservar el hotel
Si vas a otro punto de la franja, no des por bueno un mapa de prensa. Haz dos comprobaciones, en este orden.
1. El dato oficial
El IGN tiene visualizador web y app propia (IGN Eclipses) con hora exacta, duración de la totalidad y porcentaje cubierto municipio a municipio. Ese es el número bueno. Los mapas divulgativos sitúan la totalidad por Oviedo, León, Burgos, Vitoria, Logroño, Zaragoza, Teruel o Valencia, y dejan Madrid y Barcelona extremadamente cerca pero en parcial. «Extremadamente cerca» no sirve: comprueba tu coordenada.
2. El terreno
Este es el paso que casi nadie hace y el que a mí me llevó a Miravet. En Deneb, en Astro → Sol → «Planificar el eclipse», eliges el eclipse y la app abre el mapa una hora antes del primer contacto, con las cinco fases calculadas en hora local: C1, C2 (perlas de Baily), máximo, C3 y C4, y en gris las que no son visibles desde ahí. Las horas tienen una precisión de ±1-2 minutos, así que para el cronograma fino sigo usando el IGN, pero para decidir emplazamiento va sobrada.
La herramienta que de verdad cambia la decisión es el horizonte real del terreno, dentro del visor de composición. Calcula la silueta de las montañas a partir del modelo de elevación teniendo en cuenta tu altitud y la curvatura terrestre, y te dice si el Sol está visible, tapado por un monte o ya bajo el horizonte. Yo probé varios puntos de Miravet y del entorno: desde las cotas bajas el Sol quedaba comido por el relieve en el momento crítico; desde arriba del castillo, limpio.

Un aviso importante: calcula relieve, no edificios ni árboles cercanos. El chopo de la orilla lo tienes que ver tú.
El mismo visor te deja poner la focal que vas a usar y, en modo eclipse, dibuja la corona y las protuberancias durante la totalidad y el anillo de diamante en las perlas de Baily. Sirve para lo que realmente importa aquí: decidir si tu composición de paisaje con el eclipse cabe, y dónde plantar el trípode para que el Ebro entre en cuadro.
Ajustes: qué llevo y qué disparo en Miravet
Antes de entrar en materia, un reconocimiento obligado. Buena parte de lo que viene a continuación no lo he inventado yo: sale de la masterclass que Antoni Cladera impartió hace unos días sobre este eclipse. Un crack donde los haya, y de los pocos que se molestan en explicar el porqué de cada ajuste en lugar de soltar una tabla de exposiciones y a correr.
Lo que yo he hecho es aterrizarlo al caso concreto de Miravet: Sol a cuatro grados, acimut 286 y un minuto y medio escaso de totalidad. Si tienes ocasión de seguirle, hazlo.
Con el Sol a cuatro o cinco grados hay dos fotografías distintas y no da tiempo a improvisar entre una y otra. Yo voy con dos cuerpos, y solo con dos: más de dos cámaras en un eclipse difícil como este es la mejor forma de no traerte ninguna.
Cuerpo 1: el detalle
Teleobjetivo de 400 mm en full frame. Y aquí una advertencia que va contra la intuición: no conviene pasar de 500-600 mm equivalentes. Por encima de eso recortas la corona, y los penachos coronales se extienden más de un millón de kilómetros. Si disparas en APS-C, cuidado con el factor de recorte: un 500 mm se te va a 750 equivalentes, así que ahí el rango bueno son 300-400 mm reales.
El filtro solar tiene que bloquear UV e infrarrojo y estar certificado; los genéricos sin especificación no valen. Yo uso lámina Baader ND3.8 (unos 12,5 pasos) porque disparo en live view con cámara sin espejo. Y un apunte propio de este eclipse: con el Sol por debajo de cuatro grados, un ND1000 (10 pasos) es suficiente para la parcialidad final. Móntalo magnético o pegado al parasol —quitas el parasol y quitas el filtro de un tirón—; nunca de rosca apretada, porque el día que tengas que sacarlo en veinte segundos no saldrá.
Peligro real: la lámina ND3.8 solo es admisible con visor electrónico o pantalla. En réflex, mirando por visor óptico, funde el sensor y los ojos. Si vas con réflex: ND5.0 / 100.000, o dispara obligatoriamente por live view. Y nunca, en ninguna fase salvo la totalidad, apuntes al Sol sin filtro.
La base de cámara, invariable
Manual, RAW, ráfaga, f/8 fijo y nunca por debajo de 1/500 s sobre el Sol. Esa velocidad no es capricho: el plasma se mueve y por debajo de 1/500 la imagen sale lavada. Balance de blancos manual a 6700 K. Enfoque manual sobre el limbo o una mancha solar, anillo fijado con cinta, último enfoque diez minutos antes de la totalidad y no se vuelve a tocar. Medición puntual y disparador externo, siempre: tocar la cámara es vibrar.
La única variable durante la parcialidad es el ISO. Empiezas en 100 y, a partir de que el Sol baje de unos seis grados, la extinción atmosférica te obliga a subir: 200, 400, 800, 1600 si hace falta, sin bajar nunca la velocidad. Y lo importante: el ISO que tengas cinco minutos antes de la totalidad es el que mantienes durante la totalidad. Si lo devuelves a 100, la corona te sale negra.
| Momento | Diafragma | Velocidad | ISO | Filtro |
|---|---|---|---|---|
| Parcial, Sol > 6° | f/8 | 1/500 | 100 | Sí |
| Parcial, Sol < 6° | f/8 | 1/500 | 200 → 1600 | Sí |
| Perlas y anillo | f/8 | base 1/500 | el mismo | NO |
| Totalidad | f/8 | base 1/15 | el mismo | NO |
| Paisaje (angular) | f/5.6 | base 2 s | 800-1600 | ND1000* |
* Solo si el encuadre incluye el disco solar antes de la totalidad.
El cronograma de disparo
Cambiando solo la base del bracketing: 9 fotos × 1 paso. En Canon es AEB, 7 × 1,3; en Olympus, modo HDR 7 × 2.
El error que más se repite: el filtro no se pone en cuanto asoma el primer destello del C3. Esos primeros segundos sin filtro son justamente las perlas y el anillo de salida. Se pone después, quince o veinte segundos después.

Cuerpo 2: el ambiente
Gran angular de 14-35 mm en trípode sobre el meandro, o un 70-200 si quieres el castillo como sujeto recortado contra el crepúsculo. Aquí no busco el disco: busco la puesta de sol de 360 grados, el cielo púrpura, el pueblo apagándose. Bracketing de tres a cinco fotos con base en torno a 2 s, y disparado a mitad de la totalidad, no al principio: al inicio la Luna todavía no está centrada y la corona sale con ese starburst de flor.
Y déjate un cronómetro que hable por ti. Yo uso Solar Eclipse Timer con las coordenadas del castillo cargadas: canta la cuenta atrás, el «manos al filtro», el «quita el filtro» y el «pon el filtro». En grupo, que lo cante una sola persona. Con eso puedes hacer lo único que de verdad importa: mirar la totalidad con tus propios ojos mientras la ráfaga trabaja sola.
Un detalle técnico que se olvida: con el Sol a cuatro grados la turbulencia atmosférica es brutal. A 400 mm y esa altura no vas a sacar el detalle que sacarías con el Sol alto. Asúmelo: razón de más para no bajar nunca de 1/500 y para priorizar la foto de paisaje, que además es la que cuenta la historia del sitio.
Y luego, la noche: Perseidas con luna nueva
El 12 de agosto de 2026 es también luna nueva, y el máximo de las Perseidas cae en la noche del 12 al 13. Es decir: acabas la totalidad hacia las 20:30 y, cinco horas más tarde, tienes el cielo más oscuro posible con el radiante subiendo. Las Perseidas están activas del 17 de julio al 24 de agosto y esta vez no hay Luna que estropee los meteoros débiles; a partir de medianoche y hasta el amanecer es cuando conviene estar en posición.

Esta foto no es mía: la cede amablemente David de la Cruz (@livetgn).
Solo un aviso realista: el norte peninsular va a estar saturado de tráfico y de gente esa tarde. Si tu plan es encadenar eclipse y Perseidas, elige emplazamientos que no te obliguen a conducir 200 kilómetros en medio del atasco del siglo. Uno de los motivos de quedarme en el bajo Ebro es precisamente ese: cielo razonablemente oscuro a pocos minutos del punto del eclipse.
12 y 13 de agosto de 2026
Taller Eclipse Miravet
Plazas agotadas
La jornada del eclipse, el día 12, está completa. Arriba no cabe todo el mundo.
Quedan plazas para la sesión de astrofotografía del día siguiente, la noche del 13 de agosto: luna nueva, el castillo y la Vía Láctea sobre el meandro del Ebro. Para irte con una foto como la de más arriba.
Si prefieres ir por libre, perfecto: coge las coordenadas exactas de donde pienses ponerte, cruza el dato del IGN con el horizonte real del terreno y compruébalo ahora, no el día 11. Y si sacas algo bueno, etiquétame en @weathersitges_photography; me gustaría ver desde dónde lo viste.
Y si algo de esto te sirve el día 12, el mérito de la parte técnica es de Antoni Cladera; los errores de planificación, míos.



